lunes, 28 de noviembre de 2016

NUESTRAS DIFERENCIAS NOS HACEN MÁS FUERTES

La autoestima es como el niño se percibe así mismo. Se va formando primeramente en la familia, que actúa como primer agente social, en el que el niño aprende a relacionarse y en el que forma su autoconcepto.

Por otra parte, influye el ámbito escolar, donde pasa gran parte del día y es ahí donde se ajusta su percepción personal y social, por la fuerte influencia de sus profesores y de sus compañeros.

La interacción constante entre los alumnos, durante la jornada escolar, la conducta que adoptan a nivel escolar, su estatus social y sus características personales propias, determinan que algunos sean rechazados, objetos de burla o de exclusión.

Cuando un alumno percibe apoyo de sus profesores y de sus compañeros, manifiesta una mayor motivación e interés hacia el trabajo escolar, adquiere con mayor facilidad habilidades sociales, sigue las normas de convivencia y muestra una autoestima más positiva.

Sin embargo, si se encuentra en una posición negativa, el alumno toma este estatus como parte de su identidad, lo que tiene profundas repercusiones en su bienestar emocional. Todos sus pensamientos o sentimientos son negativos “no puedo”, “no soy capaz”, llegando a sentirse menos seguro, pudiendo presentar problemas académicos como absentismo escolar o bajo rendimiento académico.

Esta situación hace que a menudo, los profesores tendamos a etiquetarle de manera errónea, algo que es apreciado por el alumno e influyendo aún más en disminuir su autoestima.

ESTRATEGIAS PARA POTENCIAR EL AUTOESTIMA POSITIVO EN EL AULA:

-          Crear un ambiente en el aula positivo, donde se premie el esfuerzo y se contemple menos el error personal.
-          Promover constantemente la reflexión personal para que cada alumno sepa qué es capaz de hacer.
-          Escuchar a los alumnos, conocerlos y ayudarles a que se conozcan y se valoren a sí mismos.
-          No adoptar metodologías competitivas sino colaborativas.
-          No comparar.
-          Proponer metas alcanzables para cada alumno según sus características y destrezas.
-          Reforzar sus habilidades utilizando mensajes positivos a modo de refuerzo.
-          Promover que el alumno se dé cuenta de sus propios errores y los vea como algo que mejorar.
-          Fomentar el trabajo en parejas o en grupo.
-          Repartir responsabilidades a cada alumno.
-          No permitir que se avergüence o ridiculice a un compañero.
-          Ofrecer oportunidades de éxito.


EL ELEFANTE ENCADENADO (JORGE BUCAY)

Visionado del vídeo.


Reflexiones sobre el cuento:

*                 ¿Cómo creéis que se sentía el pequeño elefante cuando lo ataron a la estaca por primera vez? ¿por qué dejó de intentar liberarse? ¿Creéis que el elefante mayor sabe lo fuerte que es? ¿Por qué?
*                 ¿Habéis tenido en algún momento la certeza de que nos podíais librar de algo o que no conseguiríais algo que deseabais? ¿Cómo os sentisteis?
*                 ¿Habéis utilizado alguna vez la palabra “imposible” o la expresión “no puedo”? ¿Podéis pensar en qué situación y qué pasó finalmente?

Conclusiones para trabajar:

Los no puedo reducen nuestro territorio y, por tanto, nos limitan. Es importante eliminarlos de nuestro vocabulario. En todo caso, podemos sustituirlos por un “de momento no puedo, pero voy a luchar y aprender cosas nuevas para poder más adelante”.

Cuando no luchamos por nuestra libertad, nos sentimos tristes, impotentes, desanimados, débiles; en cambio, cuando sí luchamos por ella, nos sentimos llenos de energía, de fuerza y de valentía.

Cuando conseguimos algo que era difícil para nosotros, sentimos alegría y aumenta nuestro territorio conquistado. Sin duda, el mayor fracaso no s “no haber conseguido algo” sino “no haberlo siquiera intentado”.

SI PUDIERAS CAMBIAR UNA SOLA COSA DE TU CUERPO, ¿QUÉ CAMBIARIAS?

Visionado del vídeo.


A continuación vamos a leer este cuento:
En un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y dichosos vivían. Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol Profundamente triste. El pobre tenía un problema: ¡No sabía quien era!  Lo que le faltaba era concentración. El manzano le decía: “Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas, ¡Mira que fácil es! “No lo escuches”, exigía el rosal. Es más sencillo tener rosas y. ¡Ve que bellas son! 
El aroma de los colores Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado 
Un día llegó al jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la tristeza del árbol, exclamó: “Tú problema no es tan grave, es el mismo de muchos seres sobre la Tierra. Yo te daré la solución… No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas. Sé tu mismo, conócete…y para lograrlo, escucha tu voz interior.” Y dicho esto, el búho desapareció 
 “¿Mi voz interior?¿Ser yo mismo? ¿Conocerme? -Se preguntaba el árbol desesperado, cuando de pronto, ¡comprendió! 
Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole: 
“Tú jamás darás naranjas porque no eres un naranjo, ni manzanas porque no eres un manzano… 
Ni tampoco florecerás en primavera porque no eres un rosal. 
Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje…. Tienes una misión: ¡Cúmplela! ¡Tú!... 
Y el árbol se sintió Fuerte y seguro de si mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos 
Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz 
Yo me pregunto al ver a mi alrededor, ¿Cuántos serán robles que no se permiten a sí mismo crecer? 
¿Cuántos Perales que No saben Florecer? 
¿Cuantos serán rosales que por miedo al reto, sólo dan espinas? 
En la vida, todos tenemos un destino que cumplir y un espacio que llenar. No permitamos que nada ni nadie nos impida conocer y compartir la maravillosa esencia de nuestro ser. ¡BUEN DÍA! 

Reflexiones sobre el cuento:

*                 Qué es mejor, un manzano, un rosal o un roble? ¿Creéis que es justo compararlos?
*                 ¿Cómo se sentía el árbol cuando quería ser lo que no era? ¿Por qué creéis que hacia tanto caso al manzano y al rosal?
*                 ¿Os ha ocurrido alguna vez que alguien os pida que hagáis cosas que no están en vuestra mano?
*                 ¿Os comparan a veces con otras personas? ¿Cómo os sentís cuando esto ocurre?
*                 ¿Estáis pendientes de lo que piensan los demás sobre vosotros?
*                 Y vosotros, ¿qué pensáis de vosotros mismos?
*                 ¿Podéis pensar en tres características que os definan?

Conclusiones para trabajar:

La uniformidad nos empobrece. Un bosque o un jardín en el que coexistan una gran variedad de especies será más rico y tendrá mayores posibilidades de supervivencia que aquellos formados por una sola especie.

Las diferencias, en cambio, nos estimulan, evitan el aburrimiento y nos permiten aprender unos de otros. Nos sentimos igual, ni falta que hace. Ante la misma situación, una persona puede sentir enfado y otra temor; una considerarla un obstáculo insalvable y otra un reto; una sentir confianza y otra ansiedad… No es tan importante lo que sentimos sino qué hacemos y cómo nos comportamos cuando lo sentimos.
Lo importante es aprender a dar lo mejor de nosotros mismos y aportarlo para mejorar el conjunto.


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